jueves, 2 de febrero de 2017

Romper el cascarón

Este artículo se publicó originalmente en Dot Magazine
 
Cada vez se ha instalado más en el arte el DIY, acrónimo en inglés de hazlo tú mismo (Do It Yourself). En el mundo de la música lleva más de una década funcionando. Son cientos los grupos que cada año se autoproducen sus discos, y se encargan de gestionar la distribución y la promoción de los mismos. También en la literatura pasa lo mismo, y poco a poco son más los escritores que optan por autopublicar su obra.
 
Ahora el fenómeno se ha extendido al cine. Siempre ha existido este modo de producción, recordemos Clerks o La Bruja de Blair, pero en este momento se ha generalizado. El abaratamiento de costes gracias a la revolución digital en cámaras, equipo de sonido y software de edición; ha contribuido a su expansión. Por ejemplo, Tesis de Alejandro Amenábar, considerado en 1996 un film de bajo presupuesto, costó alrededor de los setecientos mil euros. La producción de Diamond Flash, debut de Carlos Vermut estrenado en 2011, no superó los veinte mil. Y fue el propio director que invirtió sus ahorros para financiar el film.
 
Cartel de Diamond Flash de Carlos Vermut
 
En Estados Unidos parece que el boyante cine independiente de los años noventa, en donde surgieron autores tan reconocidos como Quentin Tarantino o Steve Soderberg, ha derivado en películas del tipo que comentamos. Los expertos le llaman films de micro-presupuesto. No es broma, ese es su nombre técnico.
 
Si antes debías hacer un cortometraje como carta de presentación para convencer a los productores de Hollywood de que te financiarán tu salto al largometraje, actualmente si aspiras a dirigir en La Meca del Cine debes autoproducirte un film que llame la atención de los ejecutivos. Un caso paradigmático es el de Gareth Edwards que en 2010 dirigió, escribió e incluso realizó los efectos especiales de su película Monsters y este año se pone al frente de la última película de la franquicia Star Wars.
 
El camino de exhibición más habitual de este tipo de películas es el de los festivales. El circuito festivalero ayuda a dar a conocer tu trabajo, y si tienes algo de suerte puedes conseguir que una distribuidora convencional se encargué de explotar comercialmente tu película. Así le ocurrió a la española Stockholm después de su paso por el Festival de Málaga o a la norteamericana Blue Ruin tras su proyección en Cannes.
 
Fotograma de Blue Ruin
Internet es un gran aliado. En los últimos años han proliferado una cantidad ingente de herramientas que te ayudan en el arduo proceso de producir películas de bajo presupuesto. Puedes conseguir financiación a través del crowdfuding. Tu público se ampliará gracias al uso de las redes sociales. Encontrarás empresas de consulting que te asistirán en el proceso. E incluso puedes ocuparte tú mismo de la distribución en festivales a través de webs como Withoutabox o FestHome; o en plataformas streaming y en DVD a través de páginas como Distribber o BitMax.
 
Por supuesto, no es oro todo lo que reluce y hay que invertir tiempo y dinero para que los resultados no sean paupérrimos. Los expertos recomienda que si nunca has dirigido o producido un largometraje empieces tu carrera poco a poco. Que tu primera película no supere los cincuenta mil dólares y según vayas ganando experiencia aumenten el presupuesto de tus obras. 
 
Dicen los mismos gurús que es una buena escuela mientras esperas a que llegue el largometraje de gran presupuesto. Porque aunque las televisiones online como Netflix y Amazon sean las grandes compradoras de este tipo de producto, aún prefieren apostar por Jim Jarmusch o Woody Allen antes que por ti, un cineasta desconocido.

viernes, 21 de octubre de 2016

Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts - Crítica cinematográfica

Una caricatura tridimensional

TÍTULO ORIGINAL: Snoopy and Charlie Brown: The Peanuts Movie
DIRECTOR: Steve Martino
GUIONISTA: Craig Schulz, Bryan Schulz y Cornelius Uliano sobre el comic de Charles Schulz
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2015


Fotograma de Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts 

El estudio Blue Sky irrumpió en la industria de la animación a principios de este siglo con Ice Age, La edad de hielo. Su propuesta era sencilla pero resultona y convirtió a la compañía muy rápido en un referente de los largometrajes de 3D, con imágenes animadas por ordenador. Durante estos quince años, sus grandes éxitos han sido la saga de Ice Age, y Rio y su secuela. Ambos proyectos partían de material original, creado por equipo creativo del estudio capitaneados por Chris Wedge y Carlos Saldanha

También han llevado a la pantalla grandes éxitos de la literatura infantil contemporánea como Robots y Epic: El Mundo Secreto escritas ambas por William Joyce o Horton escrita por el ya clásico Dr. Seuss. Pero el público y la crítica siempre han recibido estas propuestas con más tibieza. Por eso no es de extrañar que más de uno no se llevarán las manos a la cabeza cuando la Fox (distribuidora habitual de Blue Sky) anunciará que iban a adaptar a la gran pantalla las tiras cómicas de Carlitos y Snoopy creada por Charles M. Schulz. Y que además que iba a ser un largometraje en 3D alejado del entintado negro tan peculiar del genial dibujante. 

Fotograma de Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts 

Finalmente el largometraje se estrenó coincidiendo con el 65º aniversario de la creación de los personajes y la acogida ha sido estupenda. 

El director Steve Martino ha optado por ser fiel, no sólo a los tebeos, sino también a las adaptaciones que Bill Meléndez realizó para televisión, llegando a incluir la característica banda sonora jazzísticas de Vince Guaraldi. El esfuerzo estético es gigantesco y consigue trasladar viñetas, poses y muecas al mundo corpóreo del 3D. Incluso el movimiento de las figuras no es fluido e imita el ritmo sincopado del 2D. El espectador pronto quedará atrapado por la belleza y el colorido de la imagen, por la cantidad de recursos formales utilizados para darle textura tridimensional a la caricatura plana original. 

Quizá tenga que ver con esta fidelidad que el hijo y el nieto del propio Charles M. Schulz han estado involucrados en el proyecto desde el principio. Incluso han colaborado en la escritura del libreto junto al debutante Cornelius Uliano. De hecho la mayoría de las escenas son situaciones sacadas directamente de los comic e hilvanadas con una leve historieta en que Charlie Brown no se atreve a acercarse a la nueva chica de clase. Esto le confiere a la película un poco de trama episódica. Pero no estropea en absoluto, lo que es sin duda una gran película. Y una perfecta recreación en la técnica de los dibujos animados en 3D del mundo de Snoopy.


viernes, 12 de agosto de 2016

Capitán Harlock - Crítica Cinematográfica

Estética aburrida

TÍTULO ORIGINAL: Uchû Kaizoku Kyaputen Hârokku (Space Pirate Captain Harlock)
DIRECTOR: Shinji Aramaki
GUIONISTA: Harutoshi FukuiKiyoto Takeuchi  sobre un manga de Leiji Matsumoto
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2013

Fotograma de Capitán Harlock

El largometraje de animación Capitán Harlock trata de actualizar el personaje manga creado por Leiji Matsumoto en la década de los años setenta y que ya ha sido llevado a la pantalla en varias sagas de anime. En esta nueva reencarnación, el pirata espacial se viste con una capa de 3D hiperrealista y deja atrás su espíritu romántico para sumergirse en una oscura melancolía, victimista y trascendental, similar a la del Batman de Christopher Nolan

La película arranca cuando el joven Logan consigue alistarse en la nave Arcadia capitaneada por Harlock. Pronto descubriremos que es un infiltrado enviado por la corrupta Coalición Gaia, que gobierna la raza humana desperdigada por el espacio y que ve en Harlock su peor enemigo. El objetivo de Logan es asesinar al capitán.

Aunque la influencia de la estética de los videojuegos actuales es obvia, el barroco diseño es espectacular. Cada escenario está cargado de detalles sorprendentes y originales. Las escenas de acción, repletas de efectos especiales, no tienen nada que envidiar a los filmes de superhéroes tan en auge en Hollywood. La animación por captura de movimiento de actores le confiere un realismo que contrasta con las figuras estilizadas de los personajes, pero funciona. El film consigue transportarte a un mundo de ciencia ficción. 

El problema es que cuando llegas allí, los guionistas Harutoshi Fukui y Kiyoto Takeuchi no son capaces de contarte una historia coherente, ni siquiera entretenida. En su excesivo metraje la trama no para de dar giros inconexos uno con los otros, y nosotros, la audiencia, nos perdemos enseguida, a pesar de la abundancia de datos y la repetición de situaciones tópicas. El atormentado Capitán Harlock no consigue despertar nuestra empatía y somos espectadores pasivos, alejados y distantes por la incomprensión del mensaje de su odisea. 

En resumen, un espectáculo estéticamente brillante, pero aburrido en lo narrativo.
 
 

viernes, 29 de julio de 2016

El libro de la vida - Crítica Cinematográfica

Herencia y corrido mexicano

TÍTULO ORIGINAL: The Book of Life
DIRECTOR: Jorge R. Gutiérrez
GUIONISTA: Jorge R. Gutiérrez y Douglas Langdale
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2014

 
Fotograma de El libro de la vida
Jorge R. Gutiérrez es un animador mexicano con años de experiencia en los departamentos artísticos en los grandes estudios de los EEUU, como Cartoon Network o Nickelodeon. Sobre todo se ha encargado del diseño de personajes en series de televisión. En su currículo destacan la adaptación a la pequeña pantalla del comic satírico Mad y la serie ¡Mucha Lucha!
En 2007 creó, junto a su mujer Sandra Equihua, El Tigre: Las aventuras de Manny Rivera, un serial animado dirigido al público latino norteamericano. Durante más de cincuenta capítulos Gutiérrez y Equihua contaban las vertiginosas y estrafalarias aventuras de un superhéroe de trece años. El niño de origen mexicano tenía que lidiar diariamente con un abuelo villano y un padre héroe.

Fue un gran éxito.

Por eso no es de extrañar que cuando el tándem artístico le presentó el proyecto del largometraje El árbol de la vida a su compatriota Guillermo del Toro, no dudara en producirlo. —“Mis hijas aman vuestro programa El Tigre, ¿cómo puedo negarme?”­— les confesó el director de El Laberinto del Fauno.
 
Fotograma de El libro de la vida
El tema de la película, partiendo de una historia totalmente diferente, tiene puntos en común con la serie de animación. En ambas se trata, de uno u otro modo, sobre el legado de la familia, sobre la herencia moral recibida y sobre la conveniencia de seguir o no la vocación del padre o la propia.

En El libro de la vida, Manolo se debate entre ser torero, igual que había sido su padre y el padre de su padre, o lo que siempre ha deseado: dedicarse a la música. En el medio hay una historia de folletín propia de Corín Tellado donde Manolo y su mejor amigo Joaquín luchan por el amor de la misma mujer, María.

Lo que más destaca de la película es el barroco diseño tan arraigado en la cultura mexicana. Gutiérrez toma prestadas la iconografía y la mitología del archiconocido Día de los Muertos y lo universaliza. Los transforma en pop. Las guitarras, los sombreros, las calaveras de colores, las velas por todos lados, el culto a los muertos. Es un diseño en 3D arriesgado pero que acierta al escapar del canon impuesto por Pixar.

La narración, igual que en El Tigre, es apresurada. No paran de suceder cosas una tras otra, un gag  a continuación del otro. También se intercalan numerosos momentos musicales, donde el ganador del Oscar Gustavo Santaolalla adapta a la ranchera mexicana, con gran acierto y gracia, temas de One Direction o Radiohead. A veces el espectador se puede sentir perdido o apabullado por tanta información, o tantos giros en la trama. Gutiérrez lo soluciona abusando, a mi entender, de un recurso facilón: la voz en off. 

Aun así, la película es entretenida, muy original y que huye de los mensajes paternalistas del cine norteamericano. Muy recomendable.
 
 

viernes, 15 de julio de 2016

Los Boxtrolls - Crítica Cinematográfica

Las zapatillas no bastan para ganar la carrera

TÍTULO ORIGINAL: The Boxtrolls
DIRECTOR: Graham Annable y Anthony Stacchi
GUIONISTA: Irena BrignullAdam Pava sobre un libro de Alan Snow
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2014

Fotograma de Los Boxtrolls
 
Los Boxtrolls es el tercer largometraje realizado en la técnica de animación stop-motion por Laika Animation. Esta productora independiente fue creada en la década de los noventa del pasado siglo por el reconocido animador Will Vinton. Pero en la meteórica carrera hacia el éxito de la compañía, que debutó con Caroline (2009), siguió con ParaNorman (2012) y termina con la película que analizamos, Vinton perdió el control de la empresa, de la cual, incluso, fue despedido.

Travis Knight, hijo del multimillonario dueño de la marca de ropa deportiva NikePhil Knight– y que entró en Laika Animation como simple animador es ahora el presidente de ésta y firmará su primer largometraje como director en agosto del 2016: Kubo y las dos cuerdas mágicas. De éste modo se consolida un nuevo estudio en la animación internacional, y cuya seña de identidad es reivindicar el stop-motion.

Anecdotario aparte, Los Boxtrolls es la película menos brillante de la productora. La dirigen Graham Annable y Anthony Stacchi, dos técnicos con un abultado currículo. El primero, como dibujante de storyboards y creador de videojuegos, el otro, como artífice de los efectos especiales de Ghost, Hook o Regreso al futuro. Se entiende, así, que lo más destacable del largometraje sea su apartado técnico.
Fotograma de Los Boxtrolls
Sus diseños son ingeniosos. Mezclan la caricatura sucia con el steampunk, y consiguen repugnar y a la vez aportar carisma a los protagonistas. Para mi gusto las dos mejores escenas son la inicial y la que acompaña a los títulos de crédito finales. En la primera me encantó el tratamiento de la luz, o la ausencia de ella, en contraste con los brillantes ojos amarillos de los Boxtrolls. Una presentación muy propia de un clásico film de terror, y que recoge el testigo de la anterior película del estudio, El alucinante mundo de Norman. Por otro lado, en la última secuencia hacen un chiste metalingüístico donde nosotros, la audiencia, asistimos al laborioso trabajo de animación que hay detrás de cada plano de la película. 

Por eso es una pena que la trama sea tan endeble, que el guion no esté a la altura de tan titánica labor artística. 

Basado en un cuento ilustrado de Alan Snow, la película describe un mundo dividido en una alcantarilla mugrienta donde viven los Boxtrolls y en una ciudad regida por aristócratas de sombrero blanco y devoradores de queso. La historia se aparta del material original para constreñirse a la previsible estructura de aventuras que acaba con una gran lucha entre el bien y el mal, con monstruo gigante incluido.

En definitiva, sus logros artísticos son sobresalientes pero no consiguen ocultar los agujeros en el guion y a ratos se hace aburrida.
 

viernes, 1 de julio de 2016

La canción del mar - Crítica cinematográfica

Odiseo y el Mar

TÍTULO ORIGINAL: Song of the Sea
DIRECTOR:  
GUIONISTA:  sobre una historia de Tomm Moore
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2014

 
La canción del mar, película de dibujos dirigida por el irlandés Tomm Moore en 2014, es una entusiasta loa a un modo peculiar de entender el arte de la animación a la par de una defensa de la variedad de temas que este género puede llegar a tratar.

Actualmente, el mercado está dominado por la animación 3D y repleto de guiones con conclusiones heartwarming, en el que se nos incita a ver un lado idealizado de las cosas. El paradigma de esto es la última obra salida de la factoría Pixar: Inside out. Por el contrario, el director irlandés, en su segundo largometraje, opta por el clásico 2D y por tratar la aceptación del dolor como parte de nuestra vida. Sin cortapisas, sin aspavientos.
 
Fotograma de La canción del mar
 
El film es estéticamente brillante. Una filigrana técnica desde el concepto visual, pasando por una hermosa animación y terminando con unos efectos especiales perfectamente integrados. Todos los elementos se unen en un tapiz armonioso y bello, que se va desvelando poco a poco durante toda la película ante un atónito espectador. 

Igual que en su anterior película, la nominada al Oscar: El secreto del libro de Kells, Tomm Moore confía el concept art a su compatriota Ross Stewart. Consigue así establecer un estilo propio y característico enraizado en la cultura popular irlandesa, y además logra diferenciarse de otros estudios europeos de animación –devotos de la línea clara–. Sus personajes heredan las líneas coloridas y sus fondos las texturas a lápiz o a acuarela propias de la ilustración infantil de larga tradición en Europa. También sus juegos de perspectiva evocan las pinturas naif de Klimt, y como aquellas, bajo su aparente sencillez se esconde una complejidad de concepto y de ejecución.
 
Fotograma de La canción del mar
 
El guion parte de la típica estructura de viaje de vuelta a casa. Narrada tantas veces desde el Ulises de Homero. Sobre esos cimientos, el film se sitúa en la Irlanda actual ─con sus pubs y sus pintas de cerveza negra, con su abuelas bebedoras compulsivas de té y con sus gruñones conductores de autobús─ para adentramos poco a poco en un mundo mágico. Un mundo mágico, donde se reconoce el folklore irlandés: los gigantes de piedras, los druidas y por supuesto selkies, esos seres medio foca medio humanos que pueblan el mar del título. Sus personajes son oscuros, quizá tristes y melancólicos, pero al ser tratados con normalidad, desmitifican su dolor.

Tomm Moore con sus dos películas ha marcado el camino a seguir por los estudios de animación europeos. Marcar la diferencia estética y temática con tus vecinos norteamericanos. Todo era sencillo, se trataba únicamente de volver a casa.
 
 

viernes, 24 de junio de 2016

Dragon Ball Z: la batalla de los dioses - Crítica Cinematográfica

La popularidad del Manga

TÍTULO ORIGINAL: Doragon bôru Z - Kami to Kami
DIRECTOR: Masahiro Hosoda
GUIONISTA: Akira Toriyama y Yûsuke Watanabe
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2013

Fotograma de Dragon Ball Z: la batalla de los dioses


Dragon Ball popularizó el manga en el mundo entero entre finales de los años ochenta y principio de los noventa. Generaciones de niños crecieron delante de la pantalla del televisor esperando un nuevo episodio de las aventuras de Songoku. España no quedó libre de la ola de popularidad animada llegada desde Oriente. El éxito de la serie, que en principio se emitía en los canales autonómicos, proporcionó cuantiosas audiencias a las recién creadas TVG, TV3 y ETB.

Akira Toriyama fue el creador de este pastiche de ingeniosas aventuras, amores de telenovela, comedia gamberra y muchas, muchas peleas, que aún hoy sigue teniendo millones de adictos en todo el mundo, ansiosos de cualquier novedad alrededor de sus personajes favoritos. En 1996, al finalizar la saga Dragon Ball Z, Toriyama cansado de la franquicia, se desvinculó de ella para trabajar en otros proyectos. Toei Animation, la productora del anime, continuó la historia con la saga Dragon Ball GT. El interés del público decayó. Aunque, como ya dije antes, una gran base de fans continuó apoyando cada emisión. Ahora, después de casi veinte años, Akira Toriyama ha vuelto con intención de revitalizar a sus criaturas.

Dragon Ball Z: la batalla de los dioses estrenada en 2013 supone la decimoctava película protagonizada por Songoku. Su argumento entronca directamente con la serie, allí donde la dejó Toriyama, entre el episodio 517 y 518 –entre Dragon Ball Z y Dragon Ball GT–, rellenando un espacio en blanco, dejado tantos años atrás. El regresó del célebre autor de Dr. Slum a su serie más conocida, ha generado una gran expectación. En Japón, su país de origen, las salas se llenaron, convirtiéndose en una de las películas más taquilleras del año. Nadie ha resultado defraudado.

En esta corta aventura –el film apenas dura ochenta minutos–, Songoku se enfrenta a Bills, el Dios de la Destrucción que ha viajado a la Tierra siguiendo una estrambótica profecía. Con tan mala pata, que el dios con facciones gatunas aterriza en el patio de la casa de Bulma cuando esta celebrado su cumpleaños junto a todos sus amigos.
 
Fotograma de Dragon Ball Z: la batalla de los dioses
No es una gran película, pero condensa el espíritu original de la serie. Su humor picarón y sus épicas batallas cumplen con los deseos de los nostálgicos. También que casi todos los personajes de la serie aparezcan ─a veces en breves intervenciones─, con la excusa de reunirse para la fiesta de Bulma. El diseño de Toriyama es reconocible. Sus personajes de angulosas formas, y repletos de detalles pueblan un mundo atemporal con dinosaurios y brillantes maquinas voladoras, planetas de colores imposibles y villanos con encanto. Los clásicos recursos de animación limitada de la serie se actualizan con el uso del 3D y de modernos efectos digitales.

La trama del guion es lo más endeble. El objetivo de los personajes es buscar un divertimento en su hastiada vida. Y deciden enfrentarse por el mero hecho de medir sus fuerzas. Es verdad que la sucesión de gags y el tono auto-paródico hacen que te olvides de los fallos del libreto. Pero hacia el final, cuando tiene lugar la gran batalla, las desmesuradas y prolijas explicaciones se hacen un poco monótonas y el ritmo trepidante, imperante hasta ese momento, decae a demorado. El final es abrupto y ni los personajes ni la historia llegan a alguna conclusión convincente. 

Akira Toriyama ha prometido seguir trabajando en Dragon Ball. Parece que La Batalla de los Dioses es sólo un buen episodio de algo mejor que todavía está por venir.
 


 

lunes, 16 de mayo de 2016

El Rey de los Cerdos - Crítica Cinematográfica

El recuerdo de un perdedor

TÍTULO ORIGINAL: Dwae-ji-ui Wang - The King of the Pigs
DIRECTOR: Sang-ho Yeon
GUIONISTA: Sang-ho Yeon
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2011
Fotograma de El Rey de los Cerdos

El Rey de los Cerdos es el primer largometraje del director surcoreano Sang-ho Yeon. Fue estrenado en 2011, sólo dos años antes de The Fake, película de la que ya hablé AQUÍ. Como aquella, el film animado se podría encuadrar en el género del thriller pero su argumento esconde una profunda crítica de la realidad actual, más propia del cine social. Es una película dirigida a adultos, no por su violencia explícita, que la hay en cantidad, sino también por la implícita que exhibe en la cruda caracterización de los personajes.

Los protagonistas Jong-suk y Kyung-min quedan una noche, después de quince años sin verse. Uno es escritor en ciernes, otro un exitoso hombre de negocios. Durante la cena comienzan hablar de Chul, un antiguó compañero de curso que se reveló contra los abusones de la clase. Las historias de los niños acosados en la escuela y las de su vida adulta, avanzan paralelamente describiendo los avatares y sufrimientos del acoso escolar y sus consecuencias.

Es un acierto, haber escogido la animación para contar una historia tan cruel. Lejos de restarle dramatismo, o acritud, consigue transmitir mejor las dudas, las ansiedades, las pesadillas de los personajes. Por ejemplo: el fantasma del gato parlanchín es inquietante. Un espeluznante trasunte del Pepito Grillo de Pinocho
 


Quizá el trazo grueso del diseño venga impuesto por el bajo presupuesto de la producción, pero transmite a la perfección la dureza de los hechos relatados. Así el estilo gráfico más realistas y el guion más complejo, grave y sutil que el de otras películas de animación ─esas llenas de princesas, magos y dragones─ emparientan El Rey de los Cerdos con el comic alternativo occidental de los setenta, pero sobre todo con el de los ochenta. Ese mismo que abrió el comic al público adulto.

Espero con expectación la siguiente película de Sang-ho Yeon, estrenada en su país este mismo año. Y espero que más artistas sigan su camino para reivindicar el cine de animación dirigido sólo a segmentos de edad concretos como el de adultos 
 
 

viernes, 6 de mayo de 2016

Zootrópolis - Crítica Cinematográfica

Animalario Noir, Una Personificación Ejemplar

TÍTULO ORIGINAL: Zootopia
DIRECTOR: Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush
GUIONISTA: Jared Bush y Phil Johnston
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2016


Entré en la sala de cine a ver Zootrópolis de mala gana. Me había reído con el primer tráiler en el que más que desentrañar la historia se nos presentaba el universo donde discurría la película, plagado de modernos animales antropomórficos. Pero las críticas posteriores al estreno clasificaban al film de decepcionante. Y mi entusiasmo inicial se apagó, tanto qué, tardé casi dos meses en decidirme en ir a verla.

Judy Hopps (Ginnifer Goodwin) una inocente y optimista conejita de pueblo siempre ha soñado ser policía en la gran ciudad. Después de superar con dificultad las pruebas de acceso, y hacer caso omiso a la oposición de sus padres, unos tradicionales granjeros, se muda a Zootropolis. Pronto se ve abrumada por una urbe cosmopolita y dividida en varios barrios cada uno con sus diferentes hábitats, uno cubierto de nieve otro por las arenas del desierto el otro poblado de árboles selváticos. Pero cuando creía que ya lo había conseguido, Hopps se da cuenta que el cuerpo de policía no confía en ella. Para demostrar su valía, se verá forzada a aceptar el reto de resolver un caso en cuarenta y ocho horas y aliarse con un zorro dicharachero y estafador llamado Nick Wilde (Jason Bateman).

 Me pareció que Zootropolis es a las novelas de Raymon Chadler lo que Basil el ratón súperdetective (una de mis favoritas entre las películas de Disney) fue a las de Sherlock Holmes, un homenaje desde un mundo poblado por mamíferos. Zootropolis y sus barrios son un equivalente a Los Ángeles y sus suburbios perfectamente caracterizados: oficios y razas, riqueza y miseria. Al igual que en la novela de Raymond Chadler, La hermana pequeña, la protagonista se encarga de una extraña desaparición y se ve arrastrada a un peligroso mundo de gánsteres, corruptos y de conspiraciones.
 
Fotograma de Zootrópolis (Zootopía)
Los directores Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush se valen de los simpáticos animales para insuflarle humor a tan oscura trama. El diseño es más anguloso de aquellos a los que nos tiene acostumbrados el almibarado Disney. Pero su cuidadísima animación bebe directamente de todas las grandes películas del estudio del maestro Walt. Hay dos escenas culmen en el film donde la animación roza la perfección, usando recursos opuestos. Una de ellas es la persecución a través de una diminuta ciudad de roedores, donde las hilarantes situaciones se van encadenando a una endiablada velocidad. Después, una mención aparte merece, la escena de los perezosos, quizá, uno de los mejores gags que haya visto en la pantalla en los últimos años. En este caso, el equipo creativo dilata un único chiste hasta lo imposible, logrando un in crescendo con un remate genial.

Quizá la película tarde en arrancar, el tema musical de Shakira al principio de la película mientras se nos describe la ciudad se me hizo eterno. También tuve la sensación de que la película tuviera dos finales, los dos muy parecidos en la conclusión: la corrupción de los poderosos parece inevitable. Pero esos pequeños errores no afean una película brillante y divertidísima. 

viernes, 29 de abril de 2016

Moomins on the Riviera - Crítica Cinematográfica

Finlandeses en la Costa Azul

TÍTULO ORIGINAL: Muumit Rivieralla
DIRECTOR: Xavier Picard, y Hanna Hemilä
GUIONISTA: Leslie Stewart, Annina Enckell, Hanna HemiläXavier Picard y Beata Harju
BASADA EN LOS PERSONAJES: Los Moomin creados por Tove Jansson
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2014

Fotograma de Moomins on the Riviera
Los Moomins son unos personajes creados, a mediados de la década de los cuarenta, por la autora finlandesa Tove Jansson. Primero fue un libro ilustrado escrito en 1939 y que se publicó en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Se tituló: La llegada del cometa. Los héroes de esta obra protagonizarían, después, una tira cómica desde los años cincuenta hasta 1975. Esta tira se publicaría regularmente en Finlandia, Suecia y Reino Unido simultáneamente. Más tarde se recopilaron en un tomo bajo el título de Moomintroll and the End of the World.

La fantástica vida de tan rocambolescos personajes se extendió por varios libros infantiles y más comics. Incluso, cuando Tove Jansson se cansó de los personajes, su hermano Lars Jansson continuó desarrollando sus aventuras en diversos formatos. En España, su publicación fue irregular, pero actualmente se puede encontrar la colección de libros editados por Siruela y sus viñetas compiladas en dos volúmenes por Coco Books.

Los Moomins alcanzaron aún mayor éxito internacional con la adaptación a una serie de dibujos animados, coproducida y emitida por TVE a principios de los años noventa. Aunque el estilo del dibujo se veía influenciado por el Anime ─el estudio de animación y los directores artísticos eran japoneses─, el espíritu de la obra se mantenía intacto. Era una serie dirigida a niños, pero mantenía una ácida crítica de nuestro estilo de vida supuestamente “civilizado”. Después de un centenar de episodios, la serie culminó en un largometraje estrenado directamente en video, Un Cometa en el Valle Moomin, basado en el primer libro de la serie.
 
 
Fotograma de Moomins on the Riviera

En 2014, cuando se celebraba el centenario del nacimiento de su autora, se estrenó en Finlandia Moomins on the Riviera, inédita aún en España. Basada en el comic del mismo título, cuenta como la familia con forma de hipopótamo se embarcan en un viaje rumbo a la Rivera; donde la unión de los miembros de la familia se verá amenazada por la entrada en escena de la estrella del cine Audrey Glamour, el playboy Clark Tresco o el escultor Marquis Mongaga.

 El diseño de personajes es fiel a los originales. Y el tratamiento de color, inspirado en las ilustraciones del principios de los sesenta, sorprende. A pesar de prevalecer los colores planos, consigue perspectiva con originales combinaciones. Pero el gran problema es el guion. Las historias están deslavazadas, no tienen un punto de unión. Y las bromas o gags son demasiado ingenuos, demasiado naif. Además, carece de cualquier atisbo de crítica a la sociedad contemporánea. El ritmo de la película va decayendo e incluso el público infantil pierde el interés de lo que pasa en la pantalla.

El film es una buena oportunidad desaprovechada. Podría ser una gran obra, pero no funciona, motivado por un mal guion.